Más detalles de últimos actos del IV Centenario del Auto de Fe contra las ‘brujas de Zugarramurdi’

Saludos GIPEriojanos:

Esta entrada se puede considerar una continuación o añadido a la entrada anterior, donde hablamos de los últimos eventos programados para conmemorar el IV Centenario del Auto de Fe de Logroño, el conocido juicio de la Inquisición Española contra las “brujas de Zugarramurdi”, donde fueron condenadas a muerte las últimas víctimas de la Inquisición Española, muchas décadas antes de que acabaran estas barbaries en otros países de Europa. Y en esto tuvo mucho que ver el valeroso y racional inquisidor Alonso Salazar y Frías, presente en el proceso y en este Auto de Fe de Logroño, donde se quemaron a los condenados por brujería.

Y es que España, a pesar de la mala fama que tiene la Inquisición Española, la cual es cierto que en muchas ocasiones actuó mal, en otros países de Europa sus actuaciones fueron mucho más nefastas. Y es que hay que diferenciar la persecución de la Inquisición a judíos, protestantes y musulmanes, con la que realizó contra brujos y brujas. Para intentar dar un poco de luz en este tema con tanta leyenda negra, me detendré en ello con datos del ilustre visitante que tenemos estos días en Logroño.

Según el prestigioso investigador Gustav Henningsen: “Teniendo en cuenta la gran inseguridad que mis cálculos nos ofrecen, a causa del material perdido y de la escasez de información sobre las cifras de las víctimas, todo parece indicar que la Inquisición no jugó tan importante papel, como invariablemente se le adjudica, en la persecución de brujos durante la Edad Media.”

Escudo de la Santa Inquisición
Según Joseph Hansen la primera quema de una bruja habría tenido lugar en 1275, cuando la Inquisición de Toulouse condenara a una tal Angela de la Barthe por haber comido carne de niños y tenido relaciones con el demonio. A lo largo del siglo XIV, de acuerdo con dicha gran autoridad alemana, cientos de hombres y mujeres, acusados de brujería, habrían sido quemados por las Inquisiciones de Toulouse y Carcasonne. A partir de Hansen se sugiere también la seductora idea de que la Inquisición, tras haber exterminado a cátaros y valdenses, se volcó sobre las brujas para no quedarse inactiva. Pero la investigación más reciente ha demostrado algo totalmente distinto. Todos los datos sobre la sangrienta caza de brujas en el sur de Francia se remontan a un libro de divulgación escrito por el novelista francés Lamothe-Langon (1829), cuyas fuentes medievales, sino que las había inventado él para sazonar su relato.

A raíz de este descubrimiento, la cronología se ha retrasado con casi cien años. Los primeros aunque escasos informes datan de 1360. No fue la Inquisición quien inició la persecución sino la justicia civil en Suiza y Croacia. Resulta interesante ver cómo la Inquisición de Milán no sabía qué hacer con dos caminantes nocturnas, que en 1384 y 1390 confesaron haber participado en una especie de aquelarre blanco en el que el hada Madonna Oriente les instruía en la forma de ayudar a la gente a combatir la brujería.

Parece ser que la legalización y locura por la caza de brujas tuvo su origen en las exigencias del pueblo, que presionaba a los tribunales civiles. Poco a poco, la Iglesia también hubo de adaptarse a esta corriente, pero la Inquisición no aparece involucrada en ese tipo de persecuciones con anterioridad al siglo XV.

Con el fin de obtener una idea más exacta de la participación del Santo Oficio en la caza de brujas, Henningsen estudió unas 1000 causas: el 63% fue juzgado por las autoridades civiles; el 17% corresponde a tribunales episcopales, mientras que el 20% corresponde a la Inquisición. La mitad de las 200 causas de que se trata, se debieron al inquisidor Heinrich Institoris, cuya persecución de brujas en el año 1484 había sido autorizada por una bula del papa Inocencio VIII.

Para el año 1525 aproximadamente, los tribunales inquisitoriales de Europa se habían extinguido y la era del Santo Oficio medieval había finalizado. Entre tanto, una nueva forma de Inquisición venía en su sustitución. Se trataba de una Inquisición “moderna”, instituida sobre bases nacionales. La primera de este tipo se estableció en España, en 1478, con bula papal. A la Inquisición española, le siguieron la portuguesa (1531), y la “romana” (1542).

Pues bien, según algunos estudiosos, los datos ‘modernos’ dan que España fue la segunda que menos fallecimientos (sólo datos de procesos de brujería por parte de los tribunales inquisitoriales, civiles y episcopales) originó en relación la población del país, tras Portugal, y delante de Italia. En España unas 0,04 personas por cada mil, tirando por lo alto, es decir, unas 300 víctimas mortales. En Alemania se calculan unas 25000 en total, el mayor en Europa en números absolutos, sobre 1,5 personas por cada mil habitantes. En cuanto a mayor porcentaje, se llevaría la palma Liechtenstein con una condena a muerte por cada diez habitantes. Pero en la lista también destacan numerosos países como Dinamarca, Austria, Suecia, Islandia, Hungría, Polonia…

Si consideramos únicamente los tribunales del Santo Oficio las cifras son igualmente inesperadas. Para Portugal es 1 víctima, para España, 27 (incluyéndose aquí las víctimas del proceso de Logroño de 1610, el más famoso en cuanto a brujería en España), y para Italia, 8. El resto de un total de unas 1300 ejecuciones, repartidas entre los tres países (7 en Portugal, unas 300 en España, y sobre un millar en Italia), se debieron a los tribunales civiles y episcopales de los mismos.

El alcalde de Logroño, Tomás Santos, y el de Zugarramurdi, Jesús Aguerre, acompañados de otras autoridades y vecinos, durante el acto de conmemoración del 400 aniversario del auto de fe
Henningsen, tras presentarnos los datos anteriores, afirma: “En ya anticuados estudios encontramos a menudo la suposición de que en España, Portugal e Italia, el Santo Oficio tenía tanto que hacer persiguiendo a judíos, mahometanos y protestantes, que no le quedaba tiempo para perseguir también a las brujas. La revisión sistemática de los archivos inquisitoriales nos demuestra algo muy distinto. Calculo que la Inquisición en los países católicos del Mediterráneo llevó a cabo entre 10.000 y 12.000 procesos de brujería, que, no obstante, fueron sentenciados con penas menores o absolución.”

“De esta exposición histórica podemos sacar las siguientes conclusiones:

1. Mientras que la Inquisición solía mostrarse dura y tajante con judíos, mahometanos y protestantes, se mostró inusitadamente blanda en cuanto al castigo de la brujería y otras formas de delitos mágicos. Tan blanda, que considerado con los ojos de un europeo del norte o del centro de Europa, debió resultar un escándalo.

2. La Inquisición podía haber causado un holocausto de brujos en los países católicos del Mediterráneo -mas la historia nos demuestra algo muy diferente- la Inquisición fue aquí la salvación de miles de personas acusadas de un crimen imposible.”

Aunque hay que aceptar que se cometieron errores e injusticias tremendas, como ocurrió en el tribunal inquisitorial de Logroño , y que condujo al Auto de Fe de 1610.

Este artículo es para dar más detalles sobre los actos de estos días, y que se ofrecen en el periódico del Ayuntamiento de Logroño “De Buena Fuente” de este viernes 5 de Noviembre, el número 1076. En este periódico de 8 páginas, hay 5 dedicadas a este IV Centenario, incluido el folleto de la exposición, lo que da idea de la promoción que está haciendo el ayuntamiento a esta efeméride. Si quereís descargaros el pdf del periódico podeís hacerlo desde aquí para el que quiera consultarlo, pero mientras os transcribo lo más interesante.

El lunes, martes y miércoles, es decir del 8 al 10 de noviembre, tendrá lugar el ciclo de conferencias ‘Inquisición y Brujería. El Auto de Fe de Logroño de 1610’ que organiza el Instituto de Estudios Riojanos, con la colaboración del Ayuntamiento de Logroño. Las citas son a las siete de la tarde en la Biblioteca Pública de Logroño, donde historiadores y antropólogos analizarán las causas, el desarrollo y las consecuencias del proceso. La entrada es libre, con las intervenciones el lunes de Enrique Ramalle (coordinador del ciclo), Gustav Henningsen y Mikel Azurmendi. El martes se podrá ver a Ignacio Panizo y Jesús Moya. Para finalizar el miércoles el turno es para Carmelo Lisón y Mikel Iriondo.

El alcalde de Logroño, Tomás Santos, y el de Zugarramurdi, Jesús Aguerre, plantan un olmo durante el acto de conmemoración del 400 aniversario del auto de fe celebrado por la Inquisición contra 53 vecinos de esta localidad navarra acusados de brujería
Hoy viernes 5 de noviembre, se inaugura la exposición ‘Brujas, Inquisición, Auto de Fe. Logroño 1610-2010’, que se podrá visitar hasta el 9 de enero del 2011, en la Sala de Exposiciones del Ayuntamiento. En ella, se podrá repasar el proceso inquisitorial y el consiguiente Auto de Fe que se celebró en Logroño, junto al edificio del Portalón, sede del Ayuntamiento hace cuatro siglos, en la calle de la Herventia (Portales), en noviembre de 1610.

Imagen de un Auto de Fe
La exposición esta dividida en tres partes, como indica su título. En la primera se trata de la historia de la brujería, contando con algunos objetos, libros y lienzos propiedad del historiador danés Gustav Henningsen, y la recreación de una cocina (espacio reservada tradicionalmente alas mujeres) de ‘brujas’ (curanderas, parteras, …). La segunda parte trata de la Inquisición, que se creo en el siglo XIII, pero que no cobró fuerza en España hasta el siglo XV. En el XVI ya contaba con 16 sedes del Santo Oficio en las principales ciudades (Logroño a partir de 1570 por traslado desde Calahorra). La primera sede en Logroño fue el Hospital de Roqueamor, hasta que se construyó un edificio junto al Convento de Valbuena. Diversos documentos del Ministerio de Cultura referentes a la Inquisición y su sede riojana, así como una recreación de una sala del tribunal de la Inquisición forman este parte. La tercera parte se centra en el Auto de Fe que tuvo lugar el 6 y 7 de Noviembre de 1610 tras año y medio de proceso sobre las sospechas y acusaciones de un nido de brujas en Zugarramurdi y alrededores (norte de Navarra). Se podrán revisar varios documentos de gran valor (cartas, informes, sentencias) del Archivo Histórico Nacional, así como otros como las famosas actas (‘Relación de las personas que salieron al auto…’) del impresor logroñés Juan de Mongascón, que editó dos meses después del Auto, narrando y describiendo lo acontecido en Logroño, con una finalidad moralizante. O la reedición de 1811 que realizó Leandro Fernández de Moratín, bajo el pseudónimo de Ginés de Posadilla, con un objetivo, este vez, de burla y repudio, y que influyó, según algunos estudiosos, en la supresión definitiva del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición en España.

Imagen del ejemplar impreso en Burgos en 1611, al tiempo del impreso por Mongastón en Logroño
También hoy viernes, a las nueve de la noche, se va a poder asistir gratuitamente al estreno del cortometraje de animación ‘Akerbeltz: las brujas y el inquisidor’, en el Auditorio Municipal. La cinta tiene una duración de ocho minutos, y ha sido producida por Iralta Films, con los autores riojanos César Urbina (realizador), Jorge Galán (dibujante) y Ángel Urbina (guionista). La historia narra la aventura de un niño de Zugarramurdi, que escucha el canto mágico pidiendo auxilio de un grupo de acusadas de brujería y encerradas en Logroño. Este niño invoca a las fuerzas de la naturaleza para que le ayuden en ese peligroso viaje y rescate, antes de que esas mujeres ardan en la hoguera.

Cartel del corto sobre las brujas de Zugarramurdi
Estos días pasados el Ayuntamiento de Logroño ha homenajeado al historiador Gustav Henningsen por su exhaustiva investigación del Auto de Logroño, con su firma en el libro de honor del Ayuntamiento, y la reedición de su libro ‘El Abogado de la Brujas’ por Alianza Editorial, una apasionada y minuciosa crónica del proceso, centrándose en la importancia histórica del Inquisidor Salazar, y sus consecuencias. Más información en la página del cortometraje.

En las imágenes podemos ver a los alcaldes de Logroño y Zugarramurdi en marzo plantando once olmos en el parque del Ebro de Logroño en memoria de las víctimas del Auto de Fe, así como el escudo de la Santa Inquisición, y el libro sobre el Auto de Fe de Logroño del que se imprimieron en 1611 dos ediciones, una en Logroño, impresa por Juan de Mongastón, y otra en Burgos, impresa por Juan Bautista Varesio, que es la que se conserva en la universidad de Burgos (de esta edición es la imagen).

(Añadido más tarde:) El 10 de noviembre, el último día de conferencias del ciclo ‘Inquisición y Brujería. El Auto de fe de Logroño de 1610”, acudimos cuatro de nosotros (Josemi, Robert, Sergio y yo) a presenciar las de Carmelo Lisón, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, y Mikel Iriondo, de la Universidad del País Vasco. Estaban presentes Enrique Ramalle Gómara, del Instituto de Estudios Riojanos, como coordinador del ciclo de conferencias, el alcalde de Logroño, Tomás Santos, y otros ponentes que intervinieron los días anteriores, como Gustav Henningsen.

Imagén del ciclo de conferencias
La primera fue un análisis del Auto de Fe en mirada antropológica, donde se valoraron las diferentes formas de enfrentarse al proceso, con una mente limpia, ordenada, analítica y con pocos prejuicios, como la del inquisidor Salazar, o desde un punto de vista llena de miedos, desconfianza, obsesiones ante el resto del mundo, ante las personas que no conozco y no son ‘como yo’.

Imagen de ciclo de conferencias
En la segunda, se explicó, apoyándose en numerosas imágenes, como se ha reprensado el mundo de la brujería a lo largo de la historia. Tal como la entendemos hoy en día, no aparece hasta le edición en la Edad Media del ‘Mallus Melleficarum’, donde se recogen todas las artes nigrománticas conocidas hasta entonces. Pero no es aceptable que las brujas fueran exclusivamente una invención de la Iglesia. La creencia en las brujas rebosa de elementos animistas que vienen desde tiempos inmemoriales. Fue a partir de este tratado y los numerosos que vinieron después, ya ilustrados, cuando se empezaron a reflejar a las brujas y brujas en sus aquelarres, y en las actividades que describían estos textos. Estas imágenes, con calderos humeantes, niños desmembrados, sapos, machos cabrios, … son las que han ido formando el estereotipo narrativo, que se ha ido transformando y suavizando hasta nuestros días, donde se las asocia a escobas, la noche, la luna, … y ha sido trasladada a diferentes mundos: erotismo, feminismo, moda…

Folleto del ciclo de conferencias
A lo largo de los tres días, expertos en diferentes campos has analizado distintos aspectos relativos a la Inquisición española y a las causas y repercusiones del Auto de Fe de 1610 contra las ‘Brujas de Zugarramurdi’. Los textos completos de las conferencias presentadas a este ciclo has sido editados en un libro coordinado por Enrique Ramalle y Mikel Azurmendi, e incluido en la colección ‘Logroño’ que el Instituto de Estudios Riojanos y el Ayuntamiento logroñés publican conjuntamente. Este libro está a la venta en la exposición ‘Brujas, Inquisición, Auto de Fe’, en la sala de exposiciones del Ayuntamiento, hasta el 9 de enero.

Imagen del ciclo de conferencias

(Otro añadido:) Un grupo de vecinos de Zugarramurdi encabezado por el alcalde de la localidad navarra, Jesús Aguerre, ha viajado esta semana (del 22 al 26 de noviembre) a Logroño para visitar la exposición ‘Brujas, Inquisición, Auto de Fe’, que conmemora el proceso que la Inquisición celebró en Logroño hace cuatrocientos años.
En compañía del alcalde de Logroño, Tomás Santos, la delegación navarra recorrió la muestra instalada en el Ayuntamiento y acompañados por el concejal de Casco Antiguo, Ángel Varea, visitaron las obras de la Casa del Inquisidor, edificio contiguo a la iglesia de Santiago que se ha rehabilitado para albergar el Museo de la ciudad.

Delegación de Zugarramurdi con representantes locales logroñeses en la exposición
Según ha recordado Jesús Aguerre, “estamos cerrando ya todo el año de conmemoraciones, y es hora de comenzar a hacer balance, esa es una de las cosas que vamos a hablar”.
Ha afirmado que, a lo largo de este año, se han cerrado heridas, ha habido un acercamiento entre ambos municipios “y habrá más colaboraciones de futuro, seguro”.
“Aún impresiona ver estas cosas”, ha dicho el regidor municipal ante una de las escenas recreadas en la muestra, que, a su juicio, va a atraer a más de un vecino de la localidad navarra “en cuanto lo conozcan mejor”.
Para el alcalde de Logroño, Tomás Santos, “estamos encantados de cerrar el círculo, nos propusimos hacer este aniversario y lo hemos llevado adelante con seriedad y contenido”, y, así, ha recordado los plenos institucionales en Logroño y Zugarramurdi.
En lo cultural, ha incidido en el ciclo de conferencias “que ha sido un éxito absoluto de asistencia”; la propia exposición “con la que estamos encantados”; la proyección de un corto de dibujos animados; “y algún pequeño acto que queda todavía para diciembre”.
“Hemos llevado adelante un hermanamiento, va a ser el principio de una buena amistad sin lugar a dudas”, ha finalizado el primer edil logroñés.

(Último añadido): Los actos en conmemoración del 400 aniversario del Auto de Fe en Logroño concluyen con el estreno de la obra de teatro ‘La Relación’, el próximo jueves, 9 de diciembre, a las 20:30 horas, en el teatro Bretón de Logroño, escrita por Ricardo Romanos y Bernardo Sánchez a partir de las actas del proceso inquisitorial contra las Brujas de Zugarramurdi publicadas por en Logroño por Juan de Mongastón en 1611. Según recordó el alcalde logroñés, Tomás Santos, durante la presentación de este evento cultural. ‘La Relación’, que recrea de modo sobrio los distintos momentos del Auto de Fe, “invita a la reflexión” y “supone un homenaje a todas las personas que han sido masacradas a lo largo de la historia”, según destacó uno de sus autores, Ricardo Romanos. En este acto colabora el Ayuntamiento de Logroño y el diario ‘La Rioja’.

La puesta en escena correrá a cargo de un trío de actores de primer nivel (en la foto): Miguel Munárriz, Marta Juániz y el propio Romanos. La venta de entradas, al precio popular de 5 euros, se realiza durante toda la semana en la taquilla del teatro Bretón de los Herreros de Logroño. La dirección corre a cargo del propio Ricardo Romanos, y la obra durará aproximadamente 80 minutos. La pieza, titulada ‘La relación’, es una «dramaturgia fónica», un «experimento teatral», una «partitura textual», un «espejo oscuro». La puesta en escena va a ser, cuando menos, singular. El público rodeará a los protagonistas sobre el escenario y los actores interpretarán la obra con una lectura dramatizada del texto. «Nos planteamos nuestro cuerpo como un instrumento y lo hacemos sonar. Somos tres actores ante nuestras partituras. El trabajo de dramaturgia que hemos hecho con el texto, que es muy erizado, ha convertido la obra en una pieza para un bajo, un barítono y una mezosoprano», explica Ricardo Romanos, que es actor, adaptador, director y encargado de vestuario y del diseño del sonido de ‘La relación’.

Romanos admite que la adaptación ha sido un trabajo arduo porque el texto, dice, es «salvaje, macabro». «Hemos partido de defender fielmente el texto», afirma. «No hemos quitado nada, salvo algunas reiteraciones excesivas», asegura, «el texto está entero, lo que hemos hecho es trabajar a partir de la limpia edición que hizo Manuel de las Rivas [‘Relación de las personas que salieron al Auto de Fe…’ (Gobierno de La Rioja, 1993)], que ya lo modernizó en su día, sobre todo en puntuación». «Para los actores, los signos de puntuación son como para los músicos las notas musicales, así que hemos tenido que plantear estos de otra manera porque su valor para nosotros es fundamental», reconoce Romanos. «Hemos jugado toda una serie de situaciones diferentes que se pueden dar a lo largo de la narración de Mongastón. Primero asoman muchos personajes, como los delatores; y luego los espectadores, cómo lo contaron… Nos hemos limitado a hacer un potente trabajo de matiz, de tono, de timbre y de intención para construir de forma ultrarrápida todos los personajes que se asoman, con su voz, en la obra», detalla Romanos. El director y actor compara la puesta en escena del Auto de Fe celebrado en Logroño en 1610 con un montaje teatral de La Fura dels Baus. «Nosotros planteamos ese ‘tinglao’, que duró dos días y medio, como si pasara en la Plaza del Mercado. Contamos cómo se desató todo, describimos las partes morbosas, cómo los brujos hacen novicios a los niños pequeños, por qué unas mujeres son preferidas del demonio, damos definiciones del aquelarre, explicamos sus ritos…», avanza Romanos.

Actores de 'La Relación' en el Bretón
En la obra, de una hora y veinte minutos de duración, se suceden escenas de canibalismo, como una en la que, en un cementerio, se comen los huesos de los difuntos… todo aquello de lo que se les acusa a las víctimas. «Lo interesante es que al inquisidor, Salazar y Frías, a partir de este proceso, debió de entrarle un complejo de culpa porque se juzgó a la gente incluso por cambiar de camisa los sábados, por ser signo de herejía», recuerda Romanos. No obstante, la obra tiene un claro fin, está «dedicada a todos los seres humanos asesinados en nombre de cualquier dios, de cualquier idea»; y va a ser realizada «en recuerdo de todas las personas inmoladas por cualquier inquisición».

Según advierte Romanos, el mundo está lleno de inquisiciones, de gente condenada por sus ideas, creencias, por su manera de ser, pensar o por su género, y este experimento incide en que una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad, y sirve para masacrar la mayoría de las veces en estos tiempos oscuros que vivimos. El espectáculo está concebido de una manera muy escueta, y no hace hincapié en las pinturas del texto original porque no quieren hacer vomitar a los espectadores, recuerda Romanos. Según afirmaba, es una texto puesto en escena para la reflexión de los espectadores, por su parte el elenco garantiza estar a la altura de las circunstancias y ofrecer al público logroñés un espectáculo sonoro único.

Bernardo Sánchez Salas (Logroño, 1961) es escritor, guionista y Doctor en Filología Hispánica, profesor de Cine y Literatura en la Universidad de la Rioja y miembro de la Asociación Española de Historiadores del Cine. Es autor del libro ‘El cine del vino’, que el 2007 fue premiado en los premios Gourmand y Rafael Azcona. Como guionista de teatro, llevó a escena la adaptación de la película El Verdugo (Premio Max de Teatro a la mejor adaptación) y El sillón de Sagasta. Como guionista cinematográfico participa en la serie Cuéntame cómo pasó. Ha publicado numerosos artículos sobre teatro, cine y fotografía en libros y revistas de ámbito nacional y regional.

Ricardo Romanos (Logroño, 1947) es actor, productor, escenógrafo, figurinista y empresario teatral. Entre otras muchas, ha interpretado obras como ‘Otelo’, ‘Final de partida’, ‘Robin y Marian’ o ‘Borís Godunov’.

Como adelanto podemos transcribir el texto que Bernardo Sánchez ha realizado para el programa de mano de la pieza teatral ‘La Relación’, que se estrena el jueves 9 de diciembre.
“Releyendo a principios de 2010 el sobrecogedor texto del Auto de fe con vistas a un artículo, comencé a ‘escucharlo’. Todo el mundo lo da por conocido y, sin embargo, pocos son -mención aparte de sus mejores estudiosos y/o editores, como Caro Baroja, Fernández Nieto, Gil del Río o Manuel de Las Rivas- los que lo han leído de principio a fin (no es de extrañar: exige resistencia y estómago).
Popularmente pasa por ser ‘lo de las brujas de Zugarramurdi’ y corre el riesgo de equivocarse con una carnestolenda. Los cuatro siglos transcurridos desde el texto y desde los acontecimientos nos llevan a cierto engaño: no dejan que nos percatemos de lo terrible de su propia existencia -una pieza literaria ejecutora, una invención ignominiosa- y casi logran que no recordemos que en siglos y años mucho más cercanos a nosotros se han vivido algunos otros ‘autos’, desde los provocados por las dictaduras o por las guerras fraticidas hasta la -no llamada así por casualidad- ‘caza de brujas’ que se incoó en el seno de la democrática América de 1950.
Y por ahí queríamos ir: que el Mongastón resonara como un texto más contemporáneo de lo que quisiéramos oír, y que reconociéramos en él un acto más de linchamiento ideológico, de venganza y de arbitrariedad.
La idea consistía en eso: retransmitir como actual aquel texto; intentar el camino inverso al que realizara Arthur Miller cuando, acusado de comunista ante la Comisión de Actividades Antiamericanas, optó por intentar relatar y trascender aquel proceso político capitalizado por el senador McCarthy -gran inquisidor del momento- escribiendo en 1953 la excepcional pieza dramática ‘Las brujas de Salem’, cuya acción transcurría en Salem (ahora Estado de Massachussets), en 1692. Los históricos juicios de Salem, celebrados unas décadas después de los hechos de Logroño y Zugarramurdi, arrojaron un victimario de 25 personas (también mayormente mujeres, dato muy importante).
La idea que me surgió leyendo la ‘relación’ del Auto fue que tres voces de hoy, sin marcas temporales ni doctrinales, y de una forma fría, retransmitieran aquel contenido como si fuera no sólo un ‘manuscrito encontrado’ -que también lo es- sino un legado tenebroso que desborda la geografía donde se produjo y se convierte en una pieza universal, reveladora de la enfermedad del odio pequeño, mezquino e infame que nos mata.
A la salida de una función del Bretón, le comenté la idea de ‘la relación’ a Ricardo Romanos. Le gustó y en septiembre me envió la partitura que había compuesto a tres voces y múltiples sonidos que ustedes van a escuchar. Hasta donde los tres relatores- Ricardo, Miguel y Marta- se vean con fuerzas de llegar.”

Sin más, saludos a los lectores. Podéis dejar comentarios libremente.

“Nos engañamos al considerar que la muerte está lejos de nosotros, cuando su mayor parte ha pasado ya, porque todo el tiempo transcurrido pertenece a la muerte”