Últimos actos del IV centenario del Auto de Fe de Logroño sobre las ‘brujas de Zugarramurdi’

Saludos GIPEriojanos:

Los últimos meses se han venido desarrollando diferentes actos en Logroño y Zugarramurdi con motivo del cuarto centenario del Auto de Fe contra las brujas de Zugarramurdi. Si alguien no sabe a que nos referimos le remitimos al artículo que publicamos en marzo del 2009 en este blog sobre el caso.

Parece ser que el ayuntamiento de Logroño ha decidido rescatar este oscuro episodio de la Inquisición española, y darle publicidad y lustre para ser un nuevo estímulo a los visitantes curiosos que se acerquen a la capital riojana. Distintas actividades programadas durante todo el año han recordado aquel acontecimiento, con un amplio programa que incluye un acto institucional, la reedición de un libro, una exposición, charlas y un convenio de colaboración turística entre las dos localidades. Destacó la inauguración de una placa en la calle Portales de Logroño (en el lugar donde se celebró el Auto de Fe) por parte de los alcaldes de Zugarramurdi y Logroño, así como la plantación de un bosquete de once olmos ‘In Memoriam’ en el entorno del parque de El Ebro. Actos similares, con representación de la ciudad de Logroño se han celebrado en Zugarramurdi.

Los alcaldes de Logroño y Zugarramurdi inagurando la placa conmemorativa de la unión de ambas poblaciones
Los alcaldes de Logroño y Zugarramurdi inagurando placa conmemorativa
Asimismo, el tema este año del XXIII Premio de Narración Breve De Buena Fuente, organizado por el Ayuntamiento de Logroño y la Fundación Caja Rioja, fue el mencionado Auto de Fe. Gracias a este IV Centenario y su promoción, se han podido encontrar muchas referencias en los medios de comunicación (prensa, radio, televisión, Internet). Si buscáis más información aparte las entradas sobre el proceso de las Brujas de Zugarramurdi del blog, y el resto de este artículo, podeís acceder a una pequeña muestra de diferentes artículos que he recogido en páginas, como
larioja.com, noticiasdenavarra.com, rioja2.com o 20minutos.es. Los podéis descargar desde este enlace en un archivo de texto (.txt) sin formato. También he añadido algunos interesantes textos de Alfredo Gil del Río, Gustav Henningsen y Francisco Arroyo Martín (donde se incluye la transcripción de la increíble ‘Relación del Auto de Fe de Logroño de 1610’ de Juan de Mogastón, 1611) sobre este suceso histórico, recogidos de webs como vallenajerilla.com o elartedelahistoria.wordpress.com. De todos existen varios libros, muchas webs, programas de radio y televisión, documentales y reportajes que versan sobre este histórico acontecimiento, sus orígenes, protagonistas y consecuencias. Solo hay que buscar un poco.

Representantes de Logroño y Zugarramurdi delante de la placa conmemorativa
Esta entrada es para destacar los nuevos eventos que estos días se pueden disfrutar en Logroño. El propio periódico semanal del Ayuntamiento de Logroño, llamado ‘De Buena Fuente’, en su número 1075, del 29 de Octubre de 2010, hace referencia a estos actos, incluyendo una entrevista con el investigador Gustav Henningsen. Los actuales actos constan de la celebración en Logroño de un ciclo de conferencias que inaugurarán Gustav Henningsen el 8 de noviembre, con los más historiadores y estudiosos sobre la historia de la Inquisición y el Auto de Fe de Logroño. También la exposición “Brujas, Inquisición y Auto de Fe” en el Ayuntamiento de Logroño, sobre la brujería y los procesos inquisitoriales, con especial atención al Tribunal de Logroño y al Auto de Fe de 1610. Además se va a reeditar y presentar el libro ‘El abogado de las Brujas’ de Gustav Henningsen, centrado en la figura de uno de los inquisidores del proceso de Logroño, Alonso de Salazar Frías, un clásico entre los estudios sobre la historia de la Inquisición española.

Cartel de la exposición Brujas, Inquisición y Auto de Fe
Se puede consultar todoslos números del periódico en la web del Ayuntamiento de Logroño, o podeís descargar el ejemplar que comento desde aquí. De todos modos transcribo la información para aquellos que no quieran consultar el pdf.

Sección: “En Sepia y en Digital”, titulado en este número “Preparando en Auto de la Fe

Si bien los primeros Autos de Fe realizados en Logroño tras el traslado del Tribunal del Santo Oficio desde Calahorra quedaron convenientemente reflejados en los libros de actas municipales (seguramente por lo novedoso del asunto), en 1610 las cosas habían cambiado.
El ‘Auto de las brujas de Zugarramurdi’ ha dejado muy escaso reflejo documental en el archivo municipal logroñés y, si lo hubo, no se ha conservado.
Este hecho llama la atención, ya que era la justicia civil la que ejecutaba las penas impuestas por la Inquisición.
Además, seguramente el Concejo adoptaría medidas organizativas (suministros de pan, carne…) ante la previsión de la avalancha humana que se desplazó a Logroño para presenciar el Auto.
El Libro de Actas de 1610 recoge el encargo conferido a Pedro González de Albelda y Francisco Soto para confeccionar, por importe de 1000 reales, el tablado en el que dar de comer a las autoridades que, por obligación, iban a concurrir al Auto.
Unas sesiones más adelante, se aborda un conflicto surgido: el Corregidor de Logroño no iba a concurrir al Auto, y la ciudad pretendía que el Alcalde Mayor ocupara su lugar, cosa a la que la Inquisición se negaba.
El historiador danés Gustav Henningsen ha documentado en el Archivo Histórico Nacional diversos gastos a través de los cuales vemos cómo la ciudad se preparaba para el Auto de Fe: los hábitos de penitentes y las efigies de los que ya habían muerto (que eran muñecos de tamaño natural), los hizo un tal Cosme de Arellano, por importe de 142 reales. Fueron pintados y decorados con los símbolos del Santo Oficio por el artista Mateo Ruiz, que recibió 130 reales por su trabajo. Los carteles anunciando el Auto fueron impresos por Juan de Mongastón y costaron 30 reales. Hay asimismo un escalofriante asiento de 397 reales en leña con destino, evidentemente, a la pira en la que quemaron a los declarados “negativos”. El 6 de noviembre de 1610 se aproximaba.

Gustav Henningsen firmando el libro de honor del Ayuntamiento de Logroño
Entrevista a Gustav Henningsen con el titular: “El mundo necesita gente como el inquisidor Salazar que se atreva a desenmascarar a los verdugos”

El danés Gustav Henningsen es reconocido en todo el mundo como uno de los historiadores que más agudamente han estudiado la Inquisición Española, y es sin duda el que más y mejor conoce el proceso inquisitorial y el Auto de Fe que se celebró en Logroño en 1610 contra “la secta de las brujas de Zugarramurdi”.
La próxima semana tendremos el placer de contar con su presencia en nuestra ciudad. El Ayuntamiento le rendirá un sencillo homenaje. Él presentará la reedición de su obra ‘El Abogado de las Brujas’, apasionante investigación histórica centrada en la figura del Inquisidor Alonso de Salazar. Su colección de paneles sobre la historia de la brujería formará parte de la exposición “Brujas, Inquisición y Auto de Fe” que el Ayuntamiento inaugurará el próximo día cinco de noviembre. Por último, el lunes día ocho, pronunciará en la Biblioteca Pública la conferencia inaugural de un ciclo dedicado al Cuarto Centenario del Auto de Fe de Logroño, que ha organizado el Instituto de Estudios Riojanos con la colaboración del Ayuntamiento.
Desde su casa de Málaga, donde reside, responde a nuestras preguntas.

¿Qué le parece que Logroño conmemore el IV centenario del Auto de Fe contra las Brujas de Zugarramurdi?
Me ha parecido una idea excelente esta conmemoración. Especialmente me ha gustado que se haya hecho un Parque de la Memoria para recordar a las víctimas del Auto de Fe, y que sus nombres figuren en la calle Portales, en el lugar en el que se celebró el Auto.

Gustav Henningsen firmando el libro de honor del Ayuntamiento de Logroño
¿Qué importancia histórica tiene que la Inquisición tuviese sede en Logroño?
Para la historia de la ciudad sí tiene importancia, pero para la historia de la Inquisición no tiene especial relevancia. Sin embargo, si el tribunal hubiese estado en Pamplona, en 1610 el escéptico obispo Venegas habría podido influir más directamente en el curso del proceso y quizás evitado la tragedia. Recordemos que el obispo solía estar presente en las consultas de fe, o sea, cuando se votaban las sentencias.

¿De dónde le viene a usted la afición al estudio de la brujería?
Mi afición es más bien al estudio de la creencia en la brujería y las funestas consecuencias que tuvo para las personas que caían bajo sospecha de ser ‘brujas’ o ‘brujos’. Mi primer estudio fue en una isla de Dinamarca, donde la brujería, según la creencia, es hereditaria, y la sospecha había recaído sobre miembros de determinadas familias, sobre imaginarias ‘dinastías de brujas’. Igual parece haber sido el caso de Zugarramurdi, antes del estallido de la ‘brujomanía’.

Portada del libro de Gustav Henningsen
Una de sus aportaciones a la investigación sobre este asunto es la distinción que usted hace entre brujería y brujomanía. ¿Cuál es la diferencia entre estos dos conceptos?
Brujería es la creencia ancestral en ‘brujos y brujas de aldea’, a los que la comunidad acusa de maleficio, de daños contra personas, animales y cosechas. La brujería es un poder personal que obra a través de la envidia, o el ‘mal de ojo’ de la bruja, sin la ayuda del Demonio. La brujomanía, en cambio, es un fenómeno de corto recorrido. Apareció en forma de psicosis colectiva como resultado de rumores, propaganda y adoctrinamiento. Se trata de una mezcla peligrosa de creencia popular y demonología erudita, la que atribuía poderes al Demonio… Para iniciar un proceso de brujería tenían que haberse producido daños contra individuos concretos, mientras que en los brotes de brujomanía bastaba con decir que se había visto a fulano o fulana en el aquelarre. Mientras que en la brujería tradicional solía haber un par de sospechosos en cada vecindad, durante un brote de brujomanía se llegaba a acusar hasta a la mitad de la comunidad.

¿Cómo se gestó el proceso de Zugarramurdi?
Durante el brote de brujomanía que tuvo lugar en Zugarramurdi, causado por las acusaciones de una joven francesa, el pueblo llegó a reconciliarse con sus ‘brujas’ después de que ellos y ellas hicieran confesiones públicas en su iglesia y pidieran perdón a sus convecinos. Si alguien no hubiera alertado a la Inquisición, los habitantes de Zugarramurdi seguramente habrían resuelto el problema de este modo pacífico. Pero, como escribo en mi libro, “por desgracia el Santo Oficio ya había sido avisado”. Dos semanas después de aquella reunión se presentaron dos agentes de la Inquisición para enterarse de lo que había pasado e interrogaron a ocho testigos que habían estado presentes el día en que los feligreses hicieron las paces en la iglesia. Al poco de esta visita, el 27 de enero de 1609 fueron llevadas las cuatro primeras acusadas a las cárceles secretas de la Inquisición de Logroño.

Sello de la Inquisición
Háblenos de quiénes fueron los acusadores y los acusados.
Los acusadores fueron en su mayoría niños y adolescentes que, asustados por los sermones contra la secta diabólica que los párrocos lanzaban desde el púlpito, soñaban que eran sacados de sus camas y llevados al aquelarre. Cuando los niños revelaron quién los había llevado, la gente del pueblo se personó en las casas de las acusadas y con amenazas y malos tratos las obligaron a confesar su brujería. De modo que todas las personas que durante el proceso fueron encarceladas por la Inquisición, estaban de antemano señaladas por su comunidad. Cada ‘bruja’ confesa tuvo que dar los nombres de sus cómplices y con esto se fue llenando el archivo secreto del tribunal con nombres de sospechosos, hasta llegar a miles de personas. Con respecto a los acusados, vemos que estos pertenecían a todas las clases sociales y que, por supuesto, fueron inocentes.

¿Hubo unanimidad entre los inquisidores del tribunal de Logroño?
Al principio sí, porque los dos inquisidores, Becerra y Valle, estaban convencidos de la realidad de la brujería y pensaban que debían combatir una secta diabólica que desde Francia estaba invadiendo España. Medio año después de iniciarse el proceso, entró Salazar como tercer inquisidor. Aunque él no se metió en el negocio de sus colegas hasta un año después, cuando se estaban votando las sentencias para el Auto de Fe y entonces expuso por primera vez sus dudas sobre los fundamentos jurídicos del proceso. Aceptaba las sentencias de los brujos confesos, que iban a ser reconciliados, pero no estaba convencido de la culpabilidad de los ocho ‘negativos’ que, a pesar de la multitud de testimonios que hubo contra ellos, seguían insistiendo en su inocencia. Da la impresión de que quiso salvar a todos de ser quemados vivos, pero, por razones que desconocemos, sólo pudo salvar a dos clérigos, un monje del monasterio de Urdax y un sobrino suyo, que era cura en Fuenterrabía.

Sorginaren Eguna en Zugarramurdi
¿Qué papel juega el inquisidor Salazar antes y después del Auto de Fe de Logroño?
Fue él quien cambió el rumbo del tribunal, evitando así un holocausto. Pocos meses después del Auto, envió un informe al inquisidor general sobre ciertas irregularidades en el tribunal, por ejemplo, cómo un preso confeso “pudo instruir a un compañero de celda en lo que había que confesar”, sin que esa circunstancia fuese mencionada en las actas del proceso. Unos meses después, cuando se encontraba de visita en la ‘zona infectada’ se le abrieron los ojos del todo. Durante su viaje de ocho meses, Salazar realizó sus pesquisas con tanto rigor, que son comparables a un trabajo de campo moderno. Y la conclusión, a su vuelta, de que “no hubo brujos ni embrujados hasta que se comenzó a tratar y escribir de ellos”, escandalizó a sus colegas. Estaban convencidos de que el Demonio le había cegado y que Salazar se había convertido en ‘abogado de las brujas’. Sin embargo, después de tres años, Salazar salió victorioso en “la batalla sobre las brujas”: El Consejo de la Inquisición reconoció que todo aquel revuelo se debió a una falsa alarma y, con el fin de evitar equivocaciones semejantes en el futuro, introdujo tan rigurosas reglas que, en la práctica, se abolieron las quemas de brujas en España… cien años antes que en el resto de Europa.

¿Qué lecciones históricas nos pueden aportar la lectura de ‘El abogado de las Brujas’?
Lo que me fascina del carácter de Salazar es su amor a la verdad sin concesiones. Tras el Auto de Fe hizo nuevas y embarazosas revelaciones, y criticó sin piedad el modo en que el tribunal había procedido en el proceso contra la brujería… pero sin eximirse de la culpa que le correspondía como inquisidor. La lección que nos aporta esto es que los que están dentro del sistema –en la política, la justicia, la policía…- han de tener valor para revelar las cosas ilegales que se cometen a su alrededor. Como digo en mi libro “el mundo siempre tendrá necesidad de alguien que se atreva a desenmascarar al verdugo: de hombres tan enteros como Salazar”.

Sorginaren Eguna en Zugarramurdi
En las fotografías podemos ver a Gustav Henningsen firmando en el libro de honor del Ayuntamiento de Logroño, junto al alcalde de Logroño Tomás Santos. También vemos a los alcaldes de Logroño y Zugarramurdi, Jesús Aguerre, inaugurando la placa del ‘reencuentro’ de las dos ciudades cuatro siglos después de la sinrazón del Auto de Fe. Otras imágenes muestra el sello de la Inquisición, escenas de la ‘Sorginaren Eguna’ (Día de las Brujas) de Zugarramurdi, la portada del libro de Henningsen ‘El abogadode las brujas’, y el cartel de la exposición ‘Brujas, Inquisición y Auto de Fe’.

“No hay ninguna satisfacción en ahorcar a un hombre que no se oponga a ello”